domingo, 26 de abril de 2015

DOPING EN EL DEPORTE BASE




El problema del dopaje, no es un problema único y exclusivo del deporte profesional.
La elaboración de protocolos y las reglas para la realización de los controles antidopaje dentro de la competición o fuera de ella, están perfectamente establecidos y definidos dentro de la ley, en lo que a deporte profesional o de élite se refiere.
En otras categorías, donde no existe control antidopaje, también existe o puede existir la misma problemática, pero con un grave inconveniente: la falta de control médico.
Porque grave es que un deportista profesional se dope, pero éste siempre o casi siempre, lo hace bajo el control de un médico desaprensivo.  A la larga su organismo  será pasto de los efectos secundarios.  Pero en  un aficionado, o en un adolescente, sin control médico, los efectos negativos son mucho peores, tanto a corto como a largo plazo.
En cualquier barrio, de cualquier ciudad encontramos gimnasios donde acuden jóvenes y adolescentes y donde se venden sin ningún tipo de control ni reparos y con gran alarde de carteles publicitarios, pastillas para aumentar la masa muscular, para aumentar la resistencia y en definitiva para aumentar el rendimiento deportivo.  Y muchos de estos productos, llevan en su composición sustancias consideradas como dopantes, es decir anabolizantes esteroides, entre otros.
Y estos productos son los que están tomando jóvenes y adolescentes en plena fase de crecimiento, con el consiguiente peligro para su metabolismo, sin tener conciencia del peligro que corren.
Un estudio reciente publicado en Estados Unidos detectaba que un considerable número de deportistas jóvenes que estaban estudiando en Institutos, consumían productos ilícitos, como esteroides anabolizantes y anfetaminas.
Los utilizan para aumentar su resistencia o para obtener la sensación de que la están consiguiendo.  Creen que les aporta una explosividad instantánea.
Estos productos pueden desencadenar serios efectos secundarios como hipertensión, crisis cardíacas, y tumores a largo plazo.  Es decir, que el uso de estas sustancias para mejorar los resultados constituye una seria amenaza para la salud de los jóvenes.
En el deporte profesional se sugiere que se establezca una clara responsabilidad tanto del deportista como del profesional responsable de cada una de las áreas de la salud.  Se sugiere así mismo, endurecimiento de las penas e incluso la inhabilitación profesional para el médico que de forma clara y evidente sea el responsable del dopaje.

martes, 14 de abril de 2015

Autotransfusiones
Son las protagonistas de la redada de la Guardia Civil al entorno del doctor Eufemiano Fuentes. En los años 70, en su inicio, el deportista entrenaba en un lugar de altitud elevada para elevar su nivel de glóbulos rojos en sangre, también llamado hematocrito. A las tres semanas, se llevaba a cabo la extracción de la sangre, que era centrifugada para obtener un concentrado de glóbulos rojos.
Éste era congelado durante un mínimo de 5 semanas. Así, antes de la competición, el deportista recibía la transfusión del concentrado de hematíes y, de golpe, su resistencia se multiplicaba.
Anabolizantes de diseño
La aparición de la THG (tetrahidrogestrinona) mostró que existen laboratorios que trabajan en el contra-anti-dopaje: desarrollan sustancias nuevas a partir de pequeñas transformaciones de moléculas prohibidas. .
Ese es el origen de la famosa THG que hizo caer a gran parte de los velocistas de la selección estadounidense de atletismo porque un entrenador decidió enviar una jeringuilla de forma anónima a los laboratorios de dopaje. El plusmarquista mundial de los 100 metros Tim Montgomery (9,78 segundos) se ha visto obligado a abandonar el atletismo.
Enzimas en polvo
La situación sería la siguiente: un deportista acude al control antidopaje una vez finalizada la competición. Justo antes de orinar, abre su mochila, extrae un pequeño bote, lo abre y vuelca un poco de polvo en sus manos y se frota las manos con él.
El deportista recibe otro bote del médico de la competición. En él debe depositar su muestra de orina. Toca el bote, manosea la cara interior antes de orinar en él. El objetivo no es otro que impregnarlo de ese polvillo con el que se ha frotado las manos.
El misterioso polvo contiene “proteasas”, enzimas que descomponen las proteínas... ¡proteínas como la hormona de crecimiento o como la EPO! El COI está promoviendo un procedimiento adicional: los deportistas deberán sujetar el bote con guantes.
Hiperhidratación
Los médicos están alertando también de otro procedimiento que no es otro que la hiperhidratación previa al control. Y la realidad es que es difícil imaginar una técnica más sencilla para evitar un positivo. Se trata simplemente de beber, beber y beber agua hasta límites insospechados, antes de pasar el control.
Beber una gran cantidad de agua de golpe (algunos deportistas han llegado a ingerir cuatro litros en muy poco tiempo) consigue diluir la orina de tal manera que se disminuye la concentración de cualquier sustancia y las hormonas prohibidas no llegan a los niveles mínimos en los análisis del laboratorio.
Sustancias de reciente aparición
La estrategia más simple es utilizar una sustancia dopante de reciente aparición y que aún no sea detectable en los controles. A modo de ejemplo, la EPO comenzó a estar disponible en 1987 y empezó a ser detectada trece años después.
Actualmente existen sustancias indetectables que se están usando en el deporte. Cualquier deportista que hoy se administre IGF-1 (que estimula el desarrollo muscular) sabe que no va a ser “cazado” porque la investigación en su detección se desarrolla con mucha lentitud. Sin embargo, lo sucedido hace cuatro años en Salt Lake City con la darbepoyetina de Johann Muehlegg debe poner sobre aviso a estos deportistas. El COI ya no anuncia a bombo y platillo sus avances en la detección de sustancias. Prefiere callar y “cazar desprevenidos”.
Calcular tiempos de eliminación
Otra forma de escapar a los controles se basa en calcular bien los tiempos de eliminación de las sustancias. Cuando, por ejemplo, un lanzador de peso –quizá la especialidad del atletismo más castigada por el dopaje a lo largo de la historia– se administra esteroides anabolizantes busca las moléculas llamadas “de eliminación rápida”.
Falsear muestras en sangre
¿Cómo se falsea una muestra sanguínea? Mediante la infusión de sueros intravenosos es posible reducir el hematocrito en varios puntos. el porcentaje disminuiría al 47 ó 48%.
Sustituir la muestra de orina
Sucedió hace diez años en un control de dopaje efectuado a Katrin Krabbe, la reina de los 100 metros lisos en los Mundiales de Tokio de 1991. La alemana, al igual que su compatriota y especialista en 400 metros Grit Breuer, se sometió a un control de dopaje en Suráfrica y cuando se analizaron ambas muestras se comprobó que la orina de los dos controles pertenecía a una tercera persona.

                Método de detección de dopaje


El análisis de orina es el principal método institucional de control antidopaje para revelar y, en su caso, sancionar la presencia de sustancias dopantes en los deportistas. Ha demostrado ser eficaz en la detección de sustancias exógenas que el cuerpo humano no es capaz de sintetizar, como la mayoría de los estimulantes, narcóticos, esteroides, anabolizantes y diuréticos. Sin embargo, el análisis de orina no precisa la dosificación de las sustancias endógenas y resulta totalmente ineficaz en el dopaje efectuado por autotransfusión de sangre. La clasificación del COI permite el uso limitado de sustancias corrientes (como la cafeína, el alcohol, determinados anestésicos o antiinflamatorios), que también supone dopaje si el deportista sobrepasa el umbral de uso permitido. Debido a los controles antidopaje, cada vez más frecuentes, los deportistas que se dopan prefieren usar productos hormonales (corticoides, esteroides, testosterona o dihidrotestosterona), existentes ya en el organismo y cuya concentración es difícilmente cuantificable en el análisis. Frente al creciente uso de productos y número de métodos dopantes en los deportes de alto nivel, los gobiernos organizan campañas de prevención dirigidas a las federaciones y a los jóvenes deportistas, informándolos de los peligros físicos y de las sanciones, cada vez más severas, a las que se exponen. Además, en las competiciones se han sistematizado los controles, que incluso pueden realizarse sin previo aviso.

                                                           Dopaje sanguíneo

  Los principales efectos secundarios del dopaje sanguíneo incluyen:
  • la formación de coágulos sanguíneos,
  • sobrecarga del sistema circulatorio,
  • daños en el riñón por reacciones alérgicas y
  • trasmisión de enfermedades infecciosas como  el VHI.  

                                           Transportadores artificiales del oxígeno

Los efectos secundarios de los transportadores artificiales del oxigeno varían significativamente e incluyen:
  • fiebre,
  • menor número de plaquetas,
  • hipertensión,
  • vasoconstricción,
  • irritabilidad gastrointestinal,
  • entrega deteriorada del oxígeno a los tejidos,
  • daños en el riñón y
  • sobrecarga de hierro.